Mantenimiento de Bombas de Vehículos Diesel

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Evolucion desde los años ochenta hasta hoy.

Introducción

Las bombas de inyección diésel han sido un componente vital en los motores diésel durante décadas. Desde su desarrollo en los años ochenta hasta la actualidad, han experimentado unanotable evolución para mejorar su rendimiento y eficiencia. En este artículo, exploraremos cómo ha evolucionado el mantenimiento de estas bombas desde entonces, brindando una visión general de los avances tecnológicos que han llevado a un funcionamiento más suave y eficiente de los vehículos diésel modernos.

1. Bombas de inyección diésel en los años ochenta

En los años ochenta, las bombas de inyección diésel eran principalmente mecánicas y se conocían como bombas de inyección rotativas. Estas bombas funcionaban mediante un sistema mecánico que impulsaba el combustible a través de los inyectores a una presión determinada.

El mantenimiento de estas bombas requería ajustes y calibraciones periódicas para garantizar un rendimiento óptimo del motor.

2. Avances en la tecnología de bombas de inyección

Con el avance de la tecnología, las bombas de inyección diésel han experimentado una transición hacia sistemas más avanzados. En los años noventa, surgieron las bombas de inyección electrónicas, también conocidas como Common Rail. Este sistema eliminó muchos de los componentes mecánicos y permitió un control más preciso de la inyección de combustible.

Estas bombas de inyección electrónicas mejoraron la eficiencia y la potencia del motor, al tiempo que redujeron las emisiones contaminantes. Sin embargo, su mantenimiento requería conocimientos especializados y herramientas electrónicas para diagnosticar y solucionar problemas.

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3. La actualidad: Bombas de inyección diésel de última generación

En la actualidad, las bombas de inyección diésel han evolucionado aún más y han dado paso a
sistemas más sofisticados y eficientes. La tecnología de inyección directa de alta presión ha ganado popularidad, lo que permite una pulverización más fina del combustible, mejorando la combustión y reduciendo aún más las emisiones.

Además, los sistemas de gestión del motor se han vuelto más inteligentes con el uso de sensores y unidades de control electrónicas avanzadas. Estos sistemas monitorean constantemente el rendimiento del motor y ajustan la cantidad de combustible inyectado para lograr una mayor eficiencia y un menor consumo.

4. Mantenimiento en la era moderna

El mantenimiento de las bombas de inyección diesel en la era moderna requiere una combinación de habilidades mecánicas y conocimientos electrónicos. Los propietarios de
vehículos diesel deben seguir los programas de mantenimiento recomendados por los fabricantes y acudir a talleres especializados para realizar ajustes, diagnósticos y reparaciones.

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Es crucial utilizar combustible de calidad y realizar cambios de filtro de combustible periódicos para mantener la integridad de la bomba y prolongar su vida útil. Además, es esencial mantener actualizado el software de gestión del motor para aprovechar al máximo las mejoras y actualizaciones disponibles.

Conclusión

La evolución de las bombas de inyección diésel desde los años ochenta hasta hoy ha sido impresionante. Desde las bombas mecánicas hasta las avanzadas tecnologías de inyección directa de alta presión, estos sistemas han mejorado significativamente el rendimiento, la
eficiencia y la sostenibilidad de los motores diésel. Sin embargo, para asegurar su óptimo
funcionamiento, es fundamental que los propietarios de vehículos diésel sigan los programas de mantenimiento recomendados y se apoyen en profesionales especializados para cualquier trabajo técnico. El futuro de las bombas de inyección diésel promete seguir avanzando hacia soluciones más inteligentes y sostenibles para el transporte.

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Consejo neumático

Existen diferentes términos para comprender el estado del neumático en el vehículo. Hoy definiremos índice de carga e índice de velocidad, para después establecer ideas y consejos imprescindibles en la materia.

En primer lugar, índice de carga implica un código numérico igual a la carga máxima que un neumático puede soportar. El doble de la carga del neumático deberá soportar la totalidad de la carga del eje del vehículo.

Conocer el índice de carga no significa excesiva dificultad, sólo hay que observar el flanco de uno de sus neumáticos y ponerlo en comparación respecto a la tabla de índices de peso. El índice de velocidad es un código alfabético igual a la velocidad máxima alcanzable con un neumático. Para conocerlo, sólo habrá que fijarse en el flanco de uno de los neumáticos y compararlo con la tabla de índices de velocidad.

De acuerdo con lo establecido por ley, está prohibido montar ruedas que posean índices de velocidad y/o carga inferiores a los especificados por el fabricante, aunque sí es posible montar con índice de velocidad superior.

Códigos en neumáticos

En épocas más frías, sobre todo en invierno, sí está permitido colocar neumáticos con un índice de velocidad inferior (lo que significa una letra inferior) al de verano. Si se ponen neumáticos de verano con índice W, los de invierno podrán montarse con índice V, no con índice H. Atender a los consejos de los fabricantes es de gran importancia.

Puedes leer este otro artículo que hemos redactado sobre la importancia de escuchar los neumáticos.

Aquí aportamos nombres de diferentes líderes en soluciones de movilidad:

¡Escucha tus ruedas!

Las ruedas son voluminosas y características. Un neumático en mal estado resulta lo más peligroso para el conductor y pasajeros, por lo que su cuidado es más que necesario, imprescindible para la seguridad de todos.

Siempre hay que tener en cuenta su fragilidad. Hay que, por ello, prestar atención a la sensación al conducir, como pudiera ser una conducción desigual, lo que indicaría desgaste, así como vibraciones. En caso de que haya cualquier tipo de perturbación excesiva, lo más recomendable es parar en la estación de servicio o gasolinera más cercana para revisar, personalmente, los neumáticos. A continuación será probable encontrarse con ruedas dañadas o desinfladas, por lo que la rueda de repuesto puede salvar el momento, pero no la situación.

Consultar a un profesional siempre es mejor, puesto que su examen llevará a un problema específico.

Pautas para una inspección de ruedas

  • Lo primero comprobar la presión del aire. Recomendable de realizar una vez al mes.
    Comprobar desgaste. Existen dos formas de hacerlo: con un profundímetro o con indicadores de desgaste de la banda de rodadura. La banda de rodadura puede señalar un inflado insuficiente, por lo que la solución sería simplemente una inyección de aire. Si por el contrario, el inflado es excesivo, realizar todo lo contrario (expulsar aire). Siempre pueden haber daños, así que no hay por qué alarmarse antes de tiempo o hacerlo una vez hemos descubierto que, efectivamente, hay problemas.
    Ante perforaciones o elementos extraños, acudir al taller.

No olvidemos las llantas

Este puede que sea el elemento más visual por su diseño y atractivo (o falta del mismo). Muchas veces las llantas de acero se cubren con un tapacubos que realiza una función meramente estética.

En ellas, el tamaño y el peso cumplen una función de importancia, puesto que el perímetro de la rueda deberá ser el mismo al de la llanta. La anchura de la llanta suele expresarse en pulgadas y hace ver el ancho máximo de neumático que puede portar. Este es un dato importantísimo.

En definitiva —> ¡Hay que ser precavido! Sobre todo cuando las condiciones meteorológicas son desfavorables, como pudiera ser una lluvia abundante o capas de hielo o nieve en la carretera. Teniendo en cuenta la calidad de la rueda, su resistencia y siendo consciente del entorno, todo indica a disfrutar de un viaje que marche, en todos los sentidos, sobre ruedas.

La ferricha: un problema de contaminación

Un problema recurrente en los vehículos que nos traen al taller es el problema de contaminación por ferricha.

Para quienes no estén familiarizados con este inconveniente, la ferricha es un excedente que se puede prevenir a través de un engrase y limpieza. Es fácil: cambiar el filtro puede cambiarlo todo. Cuando sierras o limas un material metálico, aparece una especie de purpurina, puesto que estas pequeñas partículas son semejantes a la mencionada.

El gasoil sucio implica contaminación, como pudiera ocurrir por su falta de uso. Conocida también como viruta, afecta a la vida del vehículo, a su vibración y traqueteo. Todo apunta a una desintegración de la parte interna de la bomba de alta presión, por lo que los inyectores y el resto del circuito quedan contaminados.

Sustituir la bomba podría también ser la solución, así como los inyectores y sanear todo lo que viene siendo desde el circuito de retorno hasta el depósito. Todo esto nos lleva a preguntarnos:

¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar el aceite del coche?

Para un coche nuevo, lo más recomendable es cambiarlo cada año o cada 15.000 kilómetros, sino, cada dos años o 30.000 kilómetros, aunque hay que señalar que esto es según lo que recomiende la marca del vehículo.

Es recomendable leer los manuales del fabricante para mayor información, puesto que para saber qué tipo de aceite es requerido, saber que cada motor necesita un aceite específico.

Cambiar el aceite no es complicado, pero si nunca antes lo has hecho, lo mejor es acudir a un taller de confianza. Ten en cuenta las recomendaciones que te sugieran.

En cuanto a los cambios de filtro, tema que trataremos en futuras publicaciones, estos también depende de si el automóvil es de gasolina o diésel.

Los filtros están relacionados con el consumo de combustible. Los expertos recomiendan la primavera como la estación donde eliminar la suciedad del otoño y el invierno. Usar filtros de carbón activo es una sugerencia de lo más útil, por su retención de suciedad y durabilidad.

El embrague y su funcionamiento

Distinguimos el embrague por ser una de las piezas más importantes de conocer del automóvil. Cuenta con diferentes elementos, por lo que está dividido en volante, maza, disco y mecanismo de accionamiento.

Para aportar curiosidades y si repasamos cada uno de estos paso por paso, el primero queda ligado al cigüeñal, el segundo se le conoce también como plato de presión y su función supone comprimir o bien liberar el disco del embrague. Por otro lado, para reconocer el disco de fricción, saber que tiene dos caras cuya sustancia recuerda al de las pastillas de freno, acoplado a su vez a la caja de cambios gracias a un eje.

En último lugar pero no menos importante, reconocer el mecanismo de accionamiento, una horquilla que funciona directamente para el accionamiento del pedal de embrague. Siguiendo así, enumerar las posiciones de este elemento: embragar, transición y desembragar, donde la primera es con el pedal soltado y la última está pisado. La transición significa soltar progresivamente el pedal, sufriendo así muchas tensiones y fricciones.

Para seguir teniendo en cuenta estos aspectos, también podríamos decir que hay diferentes tipos de embrague también por el número de discos:

  • Hidráulico: sin discos (típico de vehículos industriales).
  • Monodisco: el más utilizado.
  • Bidisco: dos discos.
  • Multidisco: usado en motocicletas.

Así mismo, saber que cuentan con diferentes tipos de refrigeración (seca o húmeda), de presión (muelles, diafragma o centrífugo) y diferentes formas de accionamiento (mecánico, hidráulico, electromagnético)…

Tener presente todos estos datos resulta de gran utilidad para distinguir este elemento clave en nuestro coche. Como recomendación, sugerimos que no se debe mantener el pie pisado en el embrague cuando el vehículo está parado o en general, puesto que se desgasta el disco. Otra recomendación es que hay que tener cuidado con no picar el embrague, en caso de avería, ¡llámanos!

Introducción a la mecánica

Para comprender lo que hacemos en el taller, debemos repasar algunos términos fundamentales de mecánica. Entre ellos, destacamos: inyector, motor, cebador.

¿Qué es un inyector?
Un inyector es un elemento del sistema de inyección de combustible cuya función es proporcionar carburante a alta presión al ciclo de compresión del motor en forma pulverizada, distribuyéndolo lo más homogéneamente posible dentro del aire contenido en la cámara. Los inyectores son electroválvulas que se abren y cierran las veces que sean necesarias y tienen una reacción altamente precisa en cuanto al pulso eléctrico que los acciona, sin fugas ni escapes de carburante. Se encargan de suministrar combustible a la admisión o cámara de precombustión, lo que implica que es un sistema de inyección directa o indirecta.

¿Qué es un motor?
Sin lugar a dudas es el corazón del coche, sin él nada funciona. Pueden haber motores en línea, en V, bóxer… El combustible hace que el vehículo pueda trasladarse de un lado a otro gracias a los mecanismos. Dentro de un motor se encuentran elementos como:
-Árbol de levas: acciona las válvulas de admisión y el escape cuando es necesario.
-Pistón: pieza que se desplaza longitudinalmente por el cilindro cada vez que recibe la energía que resulta de la explosión o la combustión (según sea gasolina o diesel).
-Cigüeñal: pieza longitudinal que recibe el movimiento de las bielas y lo transmite a la caja de cambios.
-Biela: convierte el movimiento rectilíneo de cada cabeza de pistón.

Si te suena la palabra «bomba», deberás saber que está compuesta por:
-Eje de rodamiento.
-Eje armado.
-Cierre.

¿Qué es un cebador en mecánica?
Los cebadores tienen forma de grifo y se sitúan en la culata del motor. Este sistema fue muy común hasta los años 30 del siglo XX. Sí es cierto que a los cebadores se recurre aún hoy en vehículos de competición y vehículos de serie como emergencia.

Próximamente explicaremos más sobre la importancia de las partes constitutivas en los vehículos…